El martes hice un lindo viajecito... subí al colectivo a las 10 de la mañana... en una mañana fría, pero con algo de sol. Trato siempre de ubicarme en el fondo del colectivo, porque pienso q se puede llenar y eso me dificulte bajarme.
Al sentarme noté que algo perturbaba mi plácido viaje. Un "individuo" escuchaba con su celular, a todo volumen, a Leo Mattiolli. Realmente no es muy difícil identificar a ese particular cantante. Estos sonidos me afectaron, no me dejaban dormir. Pero no pensé que podría complicarse aun más. El chofer, no tuvo mejor idea q poner la radio. Es decir, que por los parlantes escuchábamos a Lalo Mir y por el celular a Leo Mattioli. ¿¿what???
Parecía una competencia, el celular subía más el volumen y la radio hacia lo mismo. Parecía un enfrentamiento cara a cara. Yo no podía más. Todo eso se había convertido en un ruido espantoso y bochinchero. No terminaba escuchando nada. Empecé a odiar a los dos individuos, al "joven" que quería compartir con todos los pasajeros su música y al chofer por no apagar la radio!
No es que quisiera escuchar a alguno especial, pero definitivamente no a los dos a la vez!!!
Parecía el viaje del terror... donde nadie se bajaba... intenté hacer algunas miradas fulminantes al joven del celular, sin lograr nada obviamente.
Al fin me bajé yo... mientras los dejaba con su guerra de bandas.
Imaginen mi cara al tomar otro colectivo para volver y encontrar al mismo joven escuchando a Leo Mattioli... ¡AY AMOR!

